Los actores y actrices que van a ser parte de los lanzamientos de MGM/UA para el año 1990/91. Marcado con un círculo rojo a la izquierda se encuentra sentado el financiero Parretti.
Los (des)manejos en la MGM-Pathe
El inescrupuloso Giancarlo Paretti no perdió tiempo dentro de la compañía desde que puso un pie en el lugar por primera vez y comenzó a saquear el estudio de Hollywood por dentro: primero despidió a la mayoría del personal de contabilidad y nombró a su hija Valentina, de 21 años de edad, en el puesto de Jefa de finanzas del estudio; Luego colocó a cuatro "actrices" italianas en la nómina de Metro-Goldwyn-Mayer y Cannon/Pathé, dándoles 1 millón de dólares en joyas y pagando durante casi dos años cheques del estudio por un valor de casi 400.000 dólares a nombre de Carla, Marina y Cinzia (esta última que una vez había sido segunda finalista en un certamen de Miss Universo), siendo los únicos tres nombres que se pudieron averiguar por la justicia norteamericana. Las mujeres, que evidentemente no actuaban, se las podían escuchar durante las tardes detrás de las puertas cerradas de la oficina que tenía Parretti en MGM para servirlo sexualmente. Además de engañar a su esposa Maria Cecconi, el financiero utilizó el dinero de la compañía para comprar regalos a sus más de veinte amantes, a las que les prometía (siempre con su comportamiento lascivo), lecciones de actuación y una carrera en el cine de Hollywood que nunca llegaba.
Logotipo de MGM-Pathe Communications.
Parretti había asumido como Director Ejecutivo (CEO) y Presidente del directorio (Chairman) de la compañía, pero al poco tiempo se demostró que no era la persona indicada para manejar los destinos de MGM-Pathe Communications. Un mes después de que el financiero adquiriera el estudio, MGM perdió un pago de intereses de bonos y además hubo informes de facturas de laboratorios fílmicos sin pagar. En 1990 el estudio MGM retuvo una carta de crédito dirigida a Sean Connery hasta que el actor se cansó de que no le pagaran y amenazó con boicotear el estreno de su película The Russia House. El 10 de enero de 1991 un cheque de seis cifras para el actor Dustin Hoffman rebotó en un Banco; otro de los hechos graves fue que el estreno del film Thelma & Louise se tuvo que posponer en los cines de Estados Unidos debido a la falta de fondos, algo que se pudo solucionar recién el 24 de mayo de 1991.
Posters de algunas de las películas estrenadas en los cines durante la etapa MGM-Pathe Communications Company.
Parretti señalando al león emblema de Metro-Goldwyn-Mayer.
En el transcurso de ese año, el Crédit Lyonnais le tuvo que prestar a MGM-Pathe Communications otros 97 millones de dólares para evitar que entrara en bancarrota luego de varios fracasos en la taquilla. Rápidamente se entendió que el caos estaba reinando en la joven compañía por los excéntricos comportamientos de Giancarlo Parretti y durante marzo de 1991 varios de los actores y actrices que estaban en la nómina de MGM llevaron una queja al exitoso abogado de Los Angeles Stephen Chrystie, quién se había ganado la vida a lo largo de los años obligando a que las empresas en quiebra le paguen a sus acreedores. El grupo de artistas de Hollywood alegaba que se les debía unos 18 millones de dólares en total y que el estudio se negaba a pagar, por lo que Chrystie se convirtió en el último de una línea cada vez mayor de abogados y ejecutivos en obtener la hoja de antecedentes penales italiana de Parretti. Sin perder tiempo presentó una queja formal contra MGM-Pathe Communications en uno de los Tribunales de Quiebras que tiene Estados Unidos.
Como resultado de su grave situación, se pretendía judicialmente que MGM-Pathe entrara en bancarrota involuntaria a través del capítulo 7 del Título 11 del Código federal de quiebras, que rige el proceso de liquidación de una compañía bajo las leyes de quiebras del país. Apenas habían pasado cinco meses desde que Parretti adquirió el conglomerado MGM. Si todo este asunto judicial era confirmado por un Juez, la demanda causaría que 300 millones a 400 millones de dólares en bonos de MGM vencieran en 60 días; también podría transferir el control de MGM-Pathe Communications de Giancarlo Parretti, Florio Fiorini y el Banco Crédit Lyonnais a un síndico independiente examinador de quiebras.
La queja del abogado Chrystie aterrorizó a los altos mandos de burócratas del Crédit Lyonnais. Si la deuda del bono se dejaba vencer, tendría prioridad sobre la deuda de MGM con el Banco, pero la pérdida de control de la compañía podría ser peor ya que un examinador de quiebras tendría amplios poderes para investigar los asuntos de MGM-Pathe, incluidas todas sus relaciones bancarias. Jean-Yves Haberer se refugió en sus dos bancarios, Alexis Wolkenstein y François Gille, y los tres llegaron a una decisión fatídica: Parretti tenía que irse a toda costa para evitar una investigación independiente de la relación del Banco con el financiero italiano.
Tarjeta personalizada de Giancarlo Parretti detallando su cargo ejecutivo en la MGM.
Parretti abordando un avión privado de la compañía con el imagotipo de la Metro-Goldwyn-Mayer.
Cuando se supo la noticia de la denuncia de Stephen Chrystie en la justicia norteamericana, Wolkenstein y Gille acababan de regresar a París desde Los Angeles, donde habían estado trazando planes para reducir la deuda de MGM-Pathe. Haberer, el Director Ejecutivo de la central francesa, no les dio tiempo para que desempaquen y ambos volaron de inmediato a Los Angeles nuevamente para hacer frente a la crisis. De los dos, Wolkenstein estaba más familiarizado con MGM, ya que era el Jefe de Georges Vigon y había supervisado los préstamos del Banco a Parretti y Fiorini antes de la adquisición el año anterior. Alexis Wolkenstein también se había reunido, al menos, dos veces con el ministro de Relaciones Exteriores de Italia Gianni DeMichelis en relación con la compra del estudio hollywoodense. Desde el almuerzo con Georges Vigon en el Festival de Cine de Cannes en 1987, Giancarlo Parretti se había convertido en uno de los mayores clientes del CLBN pero ahora eso no importaba. A los ojos de Gille y Wolkenstein, Parretti era historia y todo lo que ambos ejecutivos bancarios aprendieron en los días venideros solo fortaleció su convicción.
El abogado Chrystie, en su sala de conferencias ubicada en Century City, puso la hoja de antecedentes penales de Giancarlo Parretti frente a los dos burócratas bancarios. "¿Cómo pudieron prestarle dinero a un hombre así?" les espetó Chrystie. Visiblemente nerviosos, advirtieron ante sus ojos los documentos legales recién enviados por fax desde Nápoles. "Es un buen caballero", dijo uno de ellos sobre Parretti. En reuniones posteriores con los auditores de MGM y Pathe, Alexis Wolkenstein y François Gille se alarmaron aún más: los auditores habían estado examinando el elaborado acuerdo financiero para adquirir Metro-Goldwyn-Mayer y les advirtieron a los dos banqueros que Parretti había violado las leyes de valores de los EE. UU. Se habían descubierto las mentiras sobre la relación deuda-capital de las empresas a raíz de los préstamos ocultos del Crédit Lyonnais, donde Parretti también había mentido en los informes oficiales a la SEC sobre la transacción Cinema V en 1989, en la que se disfrazaron 184 millones de dólares de deuda; y por último sobre el financiamiento de la fusión que se había hecho parecer como una inversión de capital hecha por él y Florio Fiorini. Los auditores también les dijeron a François Gille y Alexis Wolkenstein que los informes de la SEC acerca de Pathe sobre la adquisición de MGM tendrían que ser revisados de inmediato.
Alan Ladd Jr. también había perdido la confianza en Giancarlo Parretti y era la primera opción de los banqueros europeos para reemplazarlo. Ladd había estado entre los mayores partidarios de Parretti cuando llegó a Los Angeles desde Europa. Incluso lo había elogiado en una gala que se hizo en el Beverly Hilton Hotel al que asistió el Presidente Ronald Reagan y la Primera Dama. Ahora, sin embargo, Ladd le estaba diciendo a los burócratas del Crédit Lyonnais que Parretti era un desastre en la Metro-Goldwyn-Mayer y se ofreció a tomar el mando de la compañía, a cambio de un bono de 1 millón de dólares, además de su salario de 3.3 millones anuales.
Gille y Wolkenstein le dijeron al financiero Giancarlo Parretti que el Banco estaría dispuesto a prestarle a MGM-Pathe Communications aún más millones de dólares para mantenerla fuera de la quiebra y lejos de un examinador independiente, pero sólo si renunciaba al control de la empresa. Parretti acordó dejar el cargo como Director Ejecutivo (CEO) de MGM, pero insistió en seguir siendo Presidente del directorio (Chairman). Después de la desgana inicial, el empresario italiano también cedió su trabajo como Jefe de Pathe Communications a su antiguo conocido Cesare DeMichelis, hermano del canciller Gianni. Los banqueros europeos elaboraron un "acuerdo de gobierno corporativo" que pretendía aislar a Alan Ladd Jr. del control de Parretti. El Crédit Lyonnais prestaría 145 millones de dólares adicionales a la compañía para contener su déficit de flujo de caja, según una estimación, de 1 millón de dólares al día; con esto la situación financiera de los clientes del abogado Chrystie sanarían y él dejaría de lado su queja. Como garantía del préstamo, el CLBN invocó un acuerdo de gestión por escrito que tenía con Parretti desde abril de ese año y con eso se apoderó del control de las acciones de la compañía MGM-Pathe, que estaban en poder del propio empresario italiano, teniendo voz y voto en el directorio del estudio. El acuerdo se firmó el 15 de abril de 1991 y como gesto de buena voluntad, el propio Parretti invitó a todos a una cena con champán.
Giancarlo Parretti sonríe feliz ante los fotógrafos y la prensa.
La paz no duró mucho tiempo dentro del estudio del león: el día después de que el nuevo acuerdo entró en vigencia, el financiero italiano le envió a Ladd un memorando exigiendo que le informara, como propietario mayoritario de MGM, todas las decisiones importantes y se reuniera con él semanalmente. Alan Ladd Jr. respondió enviando su propio memorando diciendo que él era el Jefe. Giancarlo Parretti respondió con otro memorando más subido de tono y la compañía pronto se vio envuelta en una debilitante guerra civil de memorandos que la dejó sin un gobierno efectivo. A fines de mayo, el Crédit Lyonnais buscaba alternativas al enfrentamiento entre Parretti y Ladd y reclutaron a Charles Meeker, el abogado de White & Case que había estado a cargo de que se desestimara la demanda de quiebra de Steve Chrystie, para unirse a MGM-Pathe como Presidente. Meeker hizo mucho más que repartir las notas de mensajería entre Ladd y Parretti, añadiendo sus propias notas a la mezcla y enfureciendo al financiero italiano. En París, el jueves 6 de junio, Parretti le dijo a Meeker (a quien llamó "Meekers"): "Quiero que entiendas, Meekers, que estoy realmente loco... Quiero que entiendas que soy realmente peligroso". Soy muy peligroso, ¿entiendes, Meekers? Soy muy peligroso".
Mientras estaba en París, Charles Meeker recibió una llamada telefónica de un amigo en los Estados Unidos que le decía que su vida estaba en peligro. Los rumores, nunca confirmados, corrían dentro de los pasillos de MGM-Pathe afirmando que Giancarlo Parretti era un hombre violento, un tipo de la mafia, que mataría a cualquiera que amenazara su posición en la empresa o la de su hija Valentina; Los propios burócratas europeos se tomaron en serio esos rumores y comenzaron a celebrar sus reuniones bajo vigilancia armada. Ocho días después, el viernes 14 de junio, Parretti convocó una reunión de la junta de MGM en Los Angeles. Ladd y Meeker boicotearon la reunión. Los directores que asistieron, todos aliados de Parretti, aprobaron varias "resoluciones" que pretendían revocar el "acuerdo de gobierno corporativo" que el Banco había impuesto en abril y que ahora el financiero italiano Parretti manifestaba haber firmado "con una pistola en mi cabeza".
Giancarlo Parretti voló a París esa noche y tuvo una tensa reunión el sábado 15 con Alexis Wolkenstein y François Gille. En vano, Parretti les había exigido que el directorio ejecutivo de la MGM vendiera algunos de sus activos con el fin de poder pagar el préstamo al Crédit Lyonnais, para que de esta manera pudiera recuperar el control total de MGM-Pathe, pero que el directorio le había declinado esta posibilidad debido a la preocupación por la adecuación del precio de los bienes de la compañía que el financiero deseaba vender. Fue la última gota que rebalsó el vaso.
Continuará...
Hola!! :) Aquí les traigo otra nueva entrega de este megainforme detallado sobre Paretti y la compañía MGM-Pathe. Ahora si estamos en una crisis total entre el empresario italiano y el Banco europeo. La crisis financiera se extiende con un final claro en el horizonte. Veremos que sucede en el próximo capítulo.
El mes que viene vuelvo con una nueva publicación del comic de Subspecies.
Federico













